Si suena un teléfono, el mundo se para y la mayoría no sabe que hay camisetas estampadas que también paran el mundo, pero lo hacen con mucha educación

Todos, absolutamente todos, incluido el conductor, la miraban flipando.

La semana pasada hice un viaje en autobús.



Al principio nada que llamara la atención.

Lo típico.

La gente hablaba con su vecino.



De pronto; alguien se puso a gritar.

Todos pensamos que una pelea acababa de empezar.

El rumor de las conversaciones desapareció en el acto.



Todo el mundo miró a la chica que hablaba como si estuviera comunicándose con alguien que estaba en el otro extremo del mundo.



Estaba claro que no era una pelea; no había nadie en el asiento de al lado.

A pesar de que todas las miradas estaban clavadas sobre ella, ella no entendía el mensaje y seguía hablando a voz en grito con la persona que estaba al otro lado de su teléfono.



Estaba bastante cerca de mí, así que la miré fijamente esperando que nuestras miradas se cruzaran y entendiera el mensaje.

No recuerdo si se cruzaron, pero ella seguía como si estuviera sola dentro del autobús.



No me corté y le hice una señal con la mano levantando el brazo derecho para llamar su atención.

Lo conseguí.

Sin apartar la mirada de la suya, junté las manos para que viera que le estaba rogando que bajase la voz.

Se puso roja, me pidió perdón, miró hacia todos los lados, descubrió todas las miradas apuntándola, se puso más roja.


En ese momento, me di cuenta de que la pareja que estaba en los asientos de delante de esa chica era sus padres, que hasta ese momento todo les parecía normal.

A partir de ahí, cada vez que la niña perdía el control del volumen de su voz durante esa conversación telefónica, el padre y la madre se lo hacían saber.



Una cosa que me encanta de las camisetas ilustradas, sobre todo si esa camiseta te hace sentir la persona más importante del mundo, es que no necesitas dejarte la garganta gritando para que te oigan.



La camiseta lo dice todo con mucha educación y ademá llama la atención y tanto.




Si no te gusta gritar y sí que te oigan y bien claro, vete al formulario de ahí abajo.




Mis camisetas gritan, unas más y otras menos, otras ríen. Lo que sí tienen claro es que se les oye.




Para qué sirve hablar si no te oyen, ¿no te parece? Ya sabes, para que te oigan, es unas línea más abajo.

 

Al pinchar en uno de los enlaces, vas a un formulario para que me des tu correo electrónico parar escribirte 3 veces a la semana y descubrirte camisetas que atraen miradas deseando saber quién eres tú que viste ese pedazo de camiseta.

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