
¿Qué es lo primero que te pasaba por la cabeza cuando siendo niño tu madre o tu padre te decía: “haz esto o no hagas eso"?
También es verdad que dependía del tono con el que te lo decían.
Pero lo más seguro es que una idea rebelde te pasaba por la cabeza.
¿Y a quién no?
Por mi parte, llegó un momento en que dejé de rebelarme, ya que tuve la ocasión de probar algunas tortas, dulces no, picantes.
Seguro que sabes cómo son.
De esas que te dejaban y te dejan, durante un rato, un hormigueo en la cara y un zumbido dentro del oído.
A pesar de eso, la vena rebelde asomaba siempre.
Me costaba retenerla; un caballo desbocado.
Recuerdo una ocasión en que me castigaron por desobedecer.
-“No vas a ir al cumpleaños de Frédéric”. Mi mejor amigo.
En esa época vivíamos en Francia.
Me entró una rabieta de esas que no te aguantas ni tú.
Salí, cogí una botella de vidrio de un contenedor que tenía mi madre en el patio.
Lancé la botella con todas mis fuerzas y con la mala *ostia que había dentro de mí en ese instante.
Con el rebote que llevaba encima, me sobraban fuerzas para que la botella se perdiera de vista.
No fue así.
No, no fue así.
La botella se estrelló sobre el cristal de la puerta delantera derecha del coche de mi padre.
Tanto la botella como el cristal se hicieron en mil pedazos.
No te cuento la que me cayó.
Será para otra historia.
Da igual las reprimendas que nos hayamos llevado.
Siempre sentíamos ese sentimiento de desobediencia.
Y lo sentimos.
Y lo sentiremos.
Si no es así, es que estamos muertos.
Hay muchas formas de llevar la contra.
El humor es una estrategia que me gusta, me desahoga y siento que me salgo con la mía.
Lo he utilizado para expresar esa cosa que siento ahí dentro de mí cuando veo esas camisetas con nombres de marcas que la gente compra para transformarse en vallas publicitarias ambulantes.
Para algunas marcas, la idea me ha venido casi de pronto, para otras, ha sido necesarios meses dándole vueltas.
Aún sigo dando vueltas en mi cabeza para dar en el clavo con algunas marcas que no me lo ponen fácil.
No tengo prisa.
Igual basta que te digan “esto”, para que esa vena rebelde se desboque como un caballo y busques la manera de controlarla sutilmente.
En MalangaCamisetas se controla, de alguna manera.
Si quieres ver hasta qué punto el humor te permite salirte con la tuya con mucha satisfacción, regístrate en el formulario que ves ahí abajo.
Que sepas que si pinchas sobre el enlace no vas a ver ninguna camiseta con mis propios diseños, eso será después. Primero vas a un formulario para que me des tu correo electrónico y, si tienes mucha prisa, cuando confirmas la suscripción recibes un correo con el enlace a la tienda.
Si no tienes esa prisa, a través de los 3 correos que te mando cada semana descubres que si alguna camiseta estampada te hace sentir importante, ¿por qué vas a elegir una que te convierte en alguien invisible?
Enlace arriba
Copyright © 2025 malangacamisetas.com - Todos los Derechos Reservados