No siempre sabes lo que te conviene

Esta Navidad, como todas, mi madre me ha hecho un regalo.

No sé si a ti te pasa.

Cuando recibo un regalo, sobre todo en Navidad que hay más gente de lo habitual, cuando lo destapo, me siento incómodo, porque si no me gusta, prefiero fingir que es estupendo, cosa que me incomoda.

Me pongo en el lugar de mi madre o de quien hace el regalo.

Así que empiezo a destapar el regalo con la expectación que eso conlleva.

Como me gusta impacientar y provocar intriga, en lugar de romper el papel de regalo, quito uno a uno los trozos de cinta adhesiva, luego despliego el papel con precaución para que no romperlo.

-¿Quieres darte prisa?

Después de quitar el papel, en lugar de abrir la caja, lo doblo meticulosamente.

Aunque la expectación ya no es la misma porque en la caja hay fotos del regalo. Es una batidora individual con recipiente de vidrio.

No tengo que disimular porque me viene al pelo ya que me encantan los batidos.

Pero como la tradición indica; hay que abrir la caja y sacar el regalo para obtener la aprobación unánime.

-¡Va tío, date prisa, que los demás también tenemos que abrir nuestros regalos!

Rompo el precinto de la caja y levanto la solapa.

Dentro hay otra caja con, también, una foto de lo que hay en su interior.

Si no fuera porque el regalo es de mi madre, pensaría que es una broma, pero no es el caso. Aunque no le hubiera visto el sentido.

Empiezo a reír como si me hubiera fumado el primer porro.

Los demás se quedan más serios que un plato de habas.

No puedo parar de reír, lo que mi impide seguir con la tradición.

Con mucho esfuerzo para contenerme, abro la segunda caja, saco lo que hay en su interior y lo dejo encima de la mesa.

Las reacciones son de todo tipo.

Mi madre no entiende nada, aunque ve que lo que saco no se corresponde con lo que ella pretendía regalarme.

Es un Satisfayer.

A veces, te regalan cosas que no te gustan o no te sirven para nada.

Tal vez, es porque no te conocen bien o sí te conocen y quieren fastidiarte, porque no caes muy bien y no se atreven a decírtelo.

Otras veces, somos nosotros quienes nos compramos cosas que no nos gustan pero como los demás también lo hacen, ¿por qué vamos a ir a contracorriente?

Esto me llevó a diseñar mis propias camisetas, hasta que acabé creando mi propia tienda.

Escuché muchas cosas de conocidos y familiares, muy pocas eran positivas.

Ahora, me llaman para preguntarme si tengo en mi tienda camisetas con ilustraciones sobre esto o aquello.

Bueno, en cualquier caso, no te dejes llevar por las corrientes porque no siempre te conducen al destino que tú deseas.

Si te apuntes a mis correos semanales no es una corriente, pero seguro que en más de una ocasión empezarás el día con una sonrisa o una risa.

¿No me digas que no es una buena manera de empezar el día?


¿Sabes que hoy puedes ser El Tío Ese De Las Camisetas? Día que lo dejas pasar, día que te lo pierdes?

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