
He estado en una ciudad del sureste de España cuyo nombre prefiero no recordar.
Es triste, sucia, descuidada y además, hay algo que nos llamó la atención a mi acompañante y a mí.
Antes que nada, decir que tiene unas playas maravillosas.
En un primer momento, nos pareció divertido ver cómo la gente se movía al son de un ritmo imaginario por las aceras y las calles.
¿El himno de la ciudad, la canción de este verano que ya se había pegado como una gominola en la mente de la gente, o el recuerdo de las fiestas recién terminadas?
Era algo casi mágica, no importaba dónde mirábamos, la escena se repetía una y otra vez.
El día siguiente, a 40 grados en pleno sol, supimos el motivo de ese bailotea divertido.
Por todos los lados había chicles pegados al suelo. No importaba dónde miraras, había chicles y más chicles en estado casi líquido pegados al suelo.
Nada más salir del hotel, a media mañana, sin darnos cuenta, nosotros también nos pusimos a bailar.
Bueno, visto desde fuera sí podía parecer un baile, pero cuando lo practicabas tenía claro que no era un baile sino una cuestión de supervivencia.
Los visitantes nos mostrábamos sorprendidos, para los habitantes de esa ciudad, era algo completamente normal, incluso nos invitaban a “bailar” para esquivar las gomas de mascar, riendo y exagerando aún más los movimientos de cadera.
“¿Dónde más podríamos dejar caer los chicles?”, decían con una sonrisa permanente.
Tal vez, tirar un chicle al suelo era la manera de perpetuar esa peculiar complicidad que se había establecido entre los habitantes de la ciudad.
Era una de esas pequeñas cosas que la hacían única y especial.
¿Alguna vez has vestido una camiseta que te ha hecho sentir único y especial?
¿Verdad que es algo tan placentero que parece mentira que esté tan al alcance de la gente?
Te paseas como si eres el centro de las miradas, puede que más ligero que nadie, casi flotando, levitando.
Pd: Puedes esquivar los chicles pegados al suelo o puedes caminar sin tocar el suelo.
Pd. Lo segundo, es más llamativo, pero no depende de las camisetas, sino de ti.
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